
Ante todo tengo que reconocer tus cualidades. Una de las que más me llama la atención es la sencillez, nunca te has creido superior a mí. Cuando yo me he puesto tonto con alguna cosa, tú no le has dado ninguna importancia.
También tengo que agradecer tu generosidad, en varias ocasiones me has querido ayudar a "fondo perdido", solamente para que yo saliera del apuro, y eso no lo puedo olvidar.
Me ha gustado siempre tu buen humor, sueles tener siempre un estilo optimista que es como el perfume que suaviza todo lo que te rodea, y eso se agradece de veras.
No me puedo olvidar de tu elegancia a la hora de vestir ni de tu educación a la hora de saber estar, eres una gran chica, por eso te digo con toda sencillez que te cases conmigo.
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