sábado, 3 de febrero de 2007

Un buen metodo para despertar la aficion a escribir es tener buena relacion con lo que nos rodea


Mi amiga del piso de arriba me dijo una vez: Tú tienes buena relación con todas las cosas, no sólo con la gente. Estás en relación con las escaleras, con la galería, con el coche, los campos de maíz, las nubes. Nosotros somos parte del todo. Cuando conseguimos entenderlo, nos damos cuenta de que no somos nosotros los que escribimos: es el todo que escribe a favor nuestro.

"Soy amigo de mis zapatos"...

Mi amistad con los zapatos viene de lejos. Ya son 24 meses los que estamos juntos, día tras día. Al principio como pasa en toda amistad no nos entendíamos bien del todo. La culpa no era sólo del zapato, también lo era de mi pie que tiene un empeine demasiado alto, que hace que los zapatos me queden prietos por delante y justos por detrás. Por eso no nos queda más remedio que la mútua compañía desde primera hora de la mañana para adaptarnos el uno al otro.

No puedo olvidar la atención que me ha prestado mi amigo el alcohol para estirar la piel de mis zapatos. Gracias al trato de amistad, y también a las friegas de alcohol en la piel de mi zapato, mi pie se va encontrando cada día mejor, de modo que esta amistad continúe durante muchos meses más.

Mis zapatos saben que la amistad no es para toda la vida, ellos saben que vienen a acompañarme durante un periodo de tiempo, de uno a tres años, y luego deben dejar el paso a otros zapatos nuevos. Conviene no olvidar que la eternidad no corresponde ni a los humanos ni a los zapatos, es patrimonio solamente del hacedor de todas las cosas.

Siempre procuramos entendermos porque si uno le aprietan los zapatos, pasa frío en invierno, o no se siente vestido con sus amigos los zapatos, todo lo que vaya hacer el humano se pierde, porque si no puede andar o anda mal, imposible pensar y mirar lo que nos rodea con ojos de felicidad.

Así todo aquel humano que no pueda pensar ni descubrir la felicidad que le rodea, no necesita castigo, lo lleva dentro gracias a unos malos zapatos. Yo procuro mantener mi amistad con los zapatos que llevo porque se lo merecen, además como soy un egoista, no quiero dejar de ser feliz por llevarme mal con mis amigos los zapatos.

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